
La naturaleza también improvisa. A veces, en su afán de crecer, una planta se sale del guion: en lugar de un tallo redondo y una flor previsible, produce una forma aplanada, ondulada, casi imposible, como si varias flores se hubieran fundido en una. La botánica lo llama fasciación, y a menudo la etiqueta como "anomalía" o "defecto". Yo prefiero verla como una de esas rarezas donde la naturaleza roza lo escultórico. De ahí nace «Flor Fasciada».
¿Qué es la fasciación?
La fasciación es un fenómeno por el cual el punto de crecimiento de una planta, en lugar de desarrollarse como un único eje, se aplana y ensancha, produciendo formas acintadas, crestas y abanicos. Puede deberse a factores genéticos, hormonales, a una herida o al ambiente. El tallo, que debería ser cilíndrico, crece como una cinta; la flor se multiplica y se pliega. El resultado son estructuras que parecen esculpidas a mano, con una riqueza de ondulaciones que ninguna flor "normal" alcanza.
Del jardín a las colecciones
Lejos de esconderla, la horticultura lleva siglos celebrando esta rareza. La célebre Celosia cristata —la "cresta de gallo"— se cultiva precisamente por su forma fasciada, aterciopelada y sinuosa. Entre los aficionados a los cactus y las suculentas, los ejemplares "crestados" nacidos de la fasciación son de los más codiciados, justamente por ser únicos e impredecibles. Lo que la naturaleza produce como excepción, el ser humano acaba coleccionándolo como tesoro.
La belleza de lo imperfecto
Hay aquí una idea que me acompaña desde hace tiempo, muy presente en tradiciones como el wabi-sabi japonés: encontrar belleza en lo imperfecto, lo irregular, lo que se sale de la norma. Lo que en un catálogo sería un "fallo", en el arte puede ser lo más valioso. «Flor Fasciada» es un homenaje a esas formas inesperadas, a la imperfección fértil de la naturaleza, a todo lo que ocurre cuando la vida no sigue las reglas y, por eso, nos sorprende.
De la anomalía a la escultura
Traducir la fasciación a escultura era casi natural: el fenómeno es, en sí mismo, tridimensional y rico en volumen. Trabajé la pieza dejándome llevar por esos pliegues y ondulaciones, buscando que cada curva condujera a la siguiente sin un orden previsible. No hay un "frente" único: la obra se despliega en el espacio e invita a seguir sus formas con la mirada.
Una pieza para rodear
Como toda escultura, «Flor Fasciada» cambia según el ángulo y la luz. De frente cuenta una cosa; de perfil, otra; y las sombras que proyecta añaden una capa más. Gana mucho cuando se le da espacio y una buena iluminación que resalte sus relieves.
Naturaleza, mirada y respeto
Como en el resto de mi trabajo, detrás hay una manera de mirar: prestar atención a lo que solemos descartar, encontrar valor en lo que se sale de la norma y reflexionar sobre nuestra relación con el mundo natural. La fasciación nos recuerda que la naturaleza no persigue la perfección, sino la vida, y que en esa búsqueda produce auténticas maravillas.
Dónde vive mejor
Pide un lugar donde pueda respirar y ser rodeada: una estantería amplia, una consola, un rincón con carácter. Es una pieza original y única, ideal para quien busca una obra con personalidad y una historia que contar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la fasciación?
Una anomalía del crecimiento en la que el tallo o la flor se aplanan y ondulan, creando formas de cresta o abanico.
¿La obra es única?
Sí, escultura original e irrepetible. Verla en su ficha o en esculturas.
¿Puedo encargar algo parecido?
Sí, realizo encargos personalizados.
Soy María Betancor, artista y escultora en Canarias. Mi obra nace de la observación del entorno natural de las islas y de la huella que dejamos en él. Descubre la obra disponible, conoce más sobre mí o escríbeme para un encargo.