
Si observas la naturaleza el tiempo suficiente, descubres que nada está realmente aislado. Las raíces se entrelazan bajo tierra formando redes que comparten agua y nutrientes; las ramas se buscan hacia la luz; los seres vivos dependen unos de otros en una trama silenciosa e infinita. «Entrelazando formas I» nace de esa mirada: la de un mundo hecho de vínculos, donde todo se conecta con todo, aunque no siempre lo veamos.
Una obra sobre lo que nos une
El título no es casual. Entrelazar es unir, cruzar, tejer. En esta obra quise dar forma a esa idea de interdependencia: cómo unas formas se apoyan en otras, se cruzan, se sostienen mutuamente y solo cobran sentido en relación. Es una reflexión visual sobre las relaciones —las de la naturaleza consigo misma, y también las nuestras con el entorno del que formamos parte, aunque a veces lo olvidemos.
El ser humano, parte de la trama
Solemos pensar en la naturaleza como algo "ahí fuera", separado de nosotros. Pero no lo estamos: somos otro hilo más de esa red. Todo lo que hacemos deja una huella en el paisaje, y todo lo que le ocurre al entorno acaba, tarde o temprano, afectándonos. Buena parte de mi trabajo gira en torno a esa idea, y «Entrelazando formas I» es quizá su expresión más directa: un recordatorio de que estamos vinculados, para bien y para mal, con el mundo natural.
Formas que dialogan
Trabajé esta pieza dejando que las formas se buscaran entre sí, evitando la simetría fácil y persiguiendo un equilibrio más orgánico, más parecido al de la naturaleza que al de la geometría. El resultado invita a seguir sus líneas con la mirada, a descubrir por dónde entra y sale cada forma, cómo se cruzan y se separan. Hay ritmo, movimiento, una especie de danza contenida que cambia según el tiempo que le dediques.
Parte de un lenguaje más amplio
«Entrelazando formas I» —el "I" no es casual— pertenece a una manera de pensar la naturaleza que recorre todo mi trabajo: fijarme en las estructuras, las tramas, los tejidos de lo vivo, más que en su apariencia superficial. Es prima hermana de piezas como «Tejidos de la Naturaleza», con las que comparte esa fascinación por lo que conecta y entrelaza.
Una puerta de entrada al arte original
Por su formato, es también una obra ideal para quienes quieren empezar a convivir con arte original sin dar un gran salto. Es una pieza accesible, con carácter y con discurso, perfecta como primera obra de una colección o como regalo con significado para alguien que valore las cosas bien hechas.
Dónde vive mejor
Funciona muy bien donde su juego de formas pueda apreciarse con calma: un rincón de lectura, un estudio, una pared o superficie despejada donde no compita con demasiados elementos. Como toda mi obra, es única y firmada a mano.
Preguntas frecuentes
¿Qué representa la obra?
La idea de interdependencia y conexión: cómo las formas —y los seres vivos— se sostienen unos a otros.
¿Buena para empezar una colección?
Sí, por su formato accesible y su carácter. Verla en su ficha.
¿Puedo encargar algo así?
Sí, realizo encargos personalizados.
Soy María Betancor, artista y escultora en Canarias. Mi obra nace de la observación del entorno natural de las islas y de la huella que dejamos en él. Descubre la obra disponible, conoce más sobre mí o escríbeme para un encargo.